Nuestros ambientes pedagógicos necesitan ser reimaginados desde nuevos y muy diversos puntos de vista. Seguimos excesivamente condicionados por las ideas sobre los espacios educativos que hemos heredado y nos cuesta cuestionarlas, darnos cuenta de que existen muchas opciones, más allá de la uniformización de las aulas. Conseguir sustituir nuestras ideas preconcebidas por otras nuevas es un trabajo fundamental y estructural que requiere de nuestra implicación activa y consciente, solo así podremos proponer nuevos ambientes pedagógicos inclusivos que puedan responder a las necesidades de nuestros niños y nuestros jóvenes.

            El reto no es ni más ni menos que conseguir transformar nuestros centros escolares; convertirlos en lugares que brinden a alumnos, profesorado y familias experiencias nuevas y transformadoras, capaces de enriquecer y ampliar la visión de lo que es la escuela. El reto es también expandir nuestra noción de lo que significa educar, de lo que implica aprender, para dejar de considerar los centros escolares como los únicos adecuados y legales para la educación de nuestros hijos, cuando actualmente son demasiados los niños que quedan excluidos por el simple hecho de aprender de forma diferente.

            Sabemos que el diseño de espacios puede ayudar en este proceso de cambio necesario, porque a través de la transformación del ambiente podemos entre otras muchas cosas modificar nuestra percepción y nuestra emoción y, por tanto, la forma en que aprendemos. Podemos multiplicar las propuestas, aprender estrategias flexibles en vez de basarnos en la conformidad, para poder dar respuesta a la diversidad de intereses, talentos y necesidades de nuestras aulas. Dejar de exigir que sean siempre los alumnos quienes se adapten a los ritmos mecanicistas que una vez se diseñaron para nuestras escuelas, para aprender otros enfoques que nos permitan adaptarnos a las necesidades orgánicas de las aulas. Un cambio que necesita de nueva formación, para poder convertirnos en verdaderos diseñadores de ambientes y acompañantes en el aprendizaje. 

 

            El diseño integrado propone que nos replanteemos el espacio físico de forma global, teniendo en cuenta no solo el lugar físico, sino los tiempos, las metodologías, los contenidos, las personas que forman parte de la experiencia educativa y los retos y potenciales de la realidad en la que trabajamos. De esta manera podemos reinventar infinitas estrategias de aprendizaje, inspiradas en otros ámbitos del conocimiento, en el trabajo de aquellos que nos precedieron y también en el trabajo que hacen tantos docentes en el día a día en sus centros. Una gran cantidad de propuestas interesantes surgen en todo tipo de contextos, generando nuevas formas de aprendizaje mucho más adaptadas al alumnado. Este cambio ya es una realidad y, aunque no sea mayoritario, es muy significativo. La labor de los profesionales de la educación necesita mucho más apoyo y visibilidad; necesitamos reconocer mucho más el fundamental trabajo de nuestros docentes.

              Nuestra misión como proyecto es apoyarles, brindándoles más medios, nuevas herramientas y diferentes enfoques. Juntos podemos afrontar muchos de los grandes problemas que hoy se viven en las aulas, con un profesorado desbordado ante un alumnado diverso, más desmotivado y desvinculado del aprendizaje cuantos más años pasa en el sistema escolar; un alumnado al que no conseguimos dar respuesta con el diseño actual de nuestros centros escolares.

             Nuestra labor es también despertar esa visión creativa que hoy más que nunca debe formar parte de la labor docente y que nos permite ampliar el “espacio de lo posible” en educación. Entender una realidad como una oportunidad o solo como una limitación depende sobre todo de nuestra capacidad para imaginar nuevas opciones. La atrofia de la imaginación nos impide demasiado a menudo ver que hay muchas ventanas y puertas abiertas, muchas opciones que ensayar para seguir creyendo en nuestra labor pedagógica y creciendo como profesionales. La imaginación de los adultos de hoy ha sido maltratada y denostada por el sistema escolar y la sociedad en general. Es urgente cultivar la imaginación y la creatividad de nuestros docentes y de todos aquellos que compartimos la educación de las nuevas generaciones, familias y educadores de todos los ámbitos. Solo así podremos nosotros cuidar y respetar la imaginación de nuestros niños, como el bien preciado que es para nuestra sociedad y nuestro futuro colectivo. El desarrollo de la creatividad no es solo fundamental para nuestro bienestar como seres humanos, sino que también es la herramienta que nos permitirá afrontar los retos de este complejo siglo. A pesar de saberlo y escucharlo repetidamente, se sigue prestando muy poca atención a la creatividad en la escuela de hoy en la que formamos la sociedad del mañana, en muchas ocasiones porque no se sabe cómo. Nuestra propia falta de imaginación nos lleva a pensarnos sin tiempo y sin opciones para dedicarnos de verdad y en serio a aquello que es más importante. Los adultos estamos demasiado a menudo perdidos en lo superfluo para ocuparnos de lo fundamental.

 

 

 

            Este tipo de problemas estructurales deben ser abordados de manera multidisciplinar, incluyendo en la escuela a profesionales del mundo creativo. Nosotros, desde Createctura, contamos con un equipo de diseñadores y artistas de disciplinas diversas. Intentamos a través de nuestros talleres, nuestras intervenciones en centros escolares y nuestras formaciones aportar nuestro saber hacer y nuestra experiencia a este cambio que necesita ser transversal y colectivo.

            Se cumplen ahora ocho años del momento en que mi vida dio un vuelco con el nacimiento de este proyecto. Createctura surgió sin saber a dónde me conduciría, ni las magníficas oportunidades que nos ofrecería. Intentaba simplemente hacer algo constructivo con la frustración que sentía en aquel entonces al enfrentarme al status quo de las instituciones escolares. Comenzó como la necesidad personal de abrir ventanas en un momento en que a mi hijo y a mí parecían cerrarnos todas las puertas.

            Desde entonces, no hemos parado de investigar, ensayar y poner a prueba diferentes estrategias pedagógicas, generadas en la intersección de la pedagogía, el diseño y el arte, con el objetivo de aportar a este cambio colectivo las herramientas del mundo de la creación que nos son propias. En el campo del diseño decidimos investigar la potencialidad de objetos y materiales sencillos, cotidianos y accesibles para transformar nuestros espacios. Nos inspiramos en las artes visuales y las artes escénicas para proponer instalaciones y escenografías de experimentación pedagógica. Las experiencias vividas estos años nos han convencido de que este tipo de enfoque tiene el poder de transformar profundamente nuestras aulas, es accesible y reproducible y está al alcance de los docentes que realmente deciden formarse y desarrollarlo.

            Hemos diseñado propuestas para todo tipo de espacios escolares, artísticos y culturales. Hemos trabajado en espacios públicos y privados, con presupuesto y sin él, en diferentes contextos, países y continentes, con miles de niños y de personas de todas las edades. Por algunos proyectos hemos visto pasar cientos de personas que se encontraban por primera vez inmersos en este tipo de ambiente. En otros, hemos podido seguir a pequeños grupos a lo largo de muchas sesiones, profundizando en su evolución y en el impacto de este tipo de trabajo. Algunas familias nos acompañan desde el inicio de esta andadura y nuestro proyecto se ha ido desarrollando con ellas y con sus niños, a lo largo de estos años. Hemos tejido redes, hemos creado puentes entre profesionales del mundo del diseño y las artes con profesionales del mundo pedagógico para generar sinergias que puedan facilitar nuevas formas de acompañar el aprendizaje.

            En los últimos años hemos dedicado mucha energía, no solo a hacer, investigar y reflexionar, sino también a comunicar y compartir nuestro trabajo, a través de formaciones, conferencias y de las redes sociales. Hemos puesto el acento siempre en que estas experiencias pudieran ser reproducibles por otros profesionales, en otros contextos y proyectos, para intentar de verdad contribuir al cambio, el objetivo por el cual surgimos como proyecto. Nos sentimos orgullosos hoy de poder servir de inspiración a otras personas en este proceso de transformación colectiva, de la misma manera que nosotros nos inspiramos constantemente en todo tipo de fuentes y muy particularmente en los niños que hemos tenido la suerte de observar y acompañar a lo largo de estos años. El cambio está en nuestras manos y cada día somos más personas en más lugares reimaginando nuestros espacios de aprendizaje. 

 

Autoría: Irene Fernández Álvarez, 18/02/2020

Corrección texto: Luz Morcillo Punzano

Autoría imágenes: Majka Tkacikova (1), Ewa Buchta (2) e Irene Fernández (3) 

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